14 de enero de 2010
Lo he cabado. He disfrutado y me he emocionado con el final. Ha sido justo como deseaba.
Me ha gustado mucho esta novela de Dickens, porque tiene momentos inolvidables y muy emotivos. Pero, como ya he dicho en otro momento, también hay partes en que se hace un poco pesada, sin acción, con los preparativos de sucesos importantes que se van a contar luego y con descripciones interminables.
Mis personajes favoritos son David, Agnes y Peggotty, por este orden. He leído que esta novela es la más autobiográfica de Dickens.
No sé si ha tenido la suerte de conocer a alguna mujer que le inspirase el personaje de Agnes, pero está tan bien caracterizada que supongo que debió tener algún modelo real.
15 de enero
Yo quería que al final de la novela Copperfield y Agnes acabasen juntos y se han satisfecho mis expectativas. Me parece magistral la caracterización que hace Dickens de ambos personajes. Agnes empieza siendo casi una hermana para David, y su cómplice para las experiencias importantes de que le hace partícipe. Se ha sabido mantener siempre en un segundo plano, a la epera, como alguien con quien contar para todo, siempre dispuesta a ayudar, pero que sólo consigue ser correspondida hacia el final de la novela. El amor entre ellos va madurando, poco a poco, hasta llegar al punto de no poder ocultarlo. Estaba claro que el último deseo expresado por Dora a Agnes debía ser ese: que dejaba su lugar para que fuese ocupado por Agnes. Y es que tampoco era tan ignorante. Y Copperfield confiesa en sus monólogos, durante el tiempo que estuvo fuera de Inglaterra, que buena razón tenía su tía cuando decía: "¡Qué ciego estás, Trotwood!". Porque durante mucho tiempo se negó a la evidencia de que la mujer adecuada para él no era otra que Agnes. Y supieron verlo antes otros, entre los cuales se encontraba Heep.
¡Qué maravillosa es Agnes! Una mujer noble, paciente, dispuesta a ayudar a todos, siempre alegre. Es la heroína de la novela, una mujer difícil de encontrar en la vida real. Espero que Dickens haya podido conocer a alguien así.
También me gustaría hacer mención de la tía de David, la cual llena muy bien el vacío que han dejado sus padres. Se vuelca por entero en la vida de su sobrino, siempre para ayudar, sin obligarle nunca a nada, ni exigir algo a cambio.
Una cosa que me ha chocado un poco es que Dickens se niega a dejar ningún hilo suelto, de ahí que vuelvan a aparecer hacia el final de la novela casi todos los personajes, incluso aquellos que despempeñaron un papel importante en su infancia. Y les otorta un justo final, bueno para los que han sabido merecerlo y malo para quienes han perjudicado y destrozado la vida de otros.
En cuanto a Ham y Steeforth, el primero es un héroe y el segundo no deja de ser también uno de los modelos de David, sobre todo en su infancia. El problema de Steeforth es que ha sido siempre un niño mimado, admirado y querido por todos; y Emilita es un antojo más. Le importa vivir su vida, sin atender al daño que puede estar haciendo a otros. Me ha gustado el final que ha dado Dickens a estos dos personajes, pues vuelven a encontrarse en el último momento. Parece que todo obedece a una justicia divina: Ham ya no valoraba en nada la vida y acaba como un héroe; mientras que Steeforth es preciso que no siga causando más sufrimiento, ha perdido su lugar.
Lo he cabado. He disfrutado y me he emocionado con el final. Ha sido justo como deseaba.
Me ha gustado mucho esta novela de Dickens, porque tiene momentos inolvidables y muy emotivos. Pero, como ya he dicho en otro momento, también hay partes en que se hace un poco pesada, sin acción, con los preparativos de sucesos importantes que se van a contar luego y con descripciones interminables.
Mis personajes favoritos son David, Agnes y Peggotty, por este orden. He leído que esta novela es la más autobiográfica de Dickens.
No sé si ha tenido la suerte de conocer a alguna mujer que le inspirase el personaje de Agnes, pero está tan bien caracterizada que supongo que debió tener algún modelo real.
15 de enero
Yo quería que al final de la novela Copperfield y Agnes acabasen juntos y se han satisfecho mis expectativas. Me parece magistral la caracterización que hace Dickens de ambos personajes. Agnes empieza siendo casi una hermana para David, y su cómplice para las experiencias importantes de que le hace partícipe. Se ha sabido mantener siempre en un segundo plano, a la epera, como alguien con quien contar para todo, siempre dispuesta a ayudar, pero que sólo consigue ser correspondida hacia el final de la novela. El amor entre ellos va madurando, poco a poco, hasta llegar al punto de no poder ocultarlo. Estaba claro que el último deseo expresado por Dora a Agnes debía ser ese: que dejaba su lugar para que fuese ocupado por Agnes. Y es que tampoco era tan ignorante. Y Copperfield confiesa en sus monólogos, durante el tiempo que estuvo fuera de Inglaterra, que buena razón tenía su tía cuando decía: "¡Qué ciego estás, Trotwood!". Porque durante mucho tiempo se negó a la evidencia de que la mujer adecuada para él no era otra que Agnes. Y supieron verlo antes otros, entre los cuales se encontraba Heep.
¡Qué maravillosa es Agnes! Una mujer noble, paciente, dispuesta a ayudar a todos, siempre alegre. Es la heroína de la novela, una mujer difícil de encontrar en la vida real. Espero que Dickens haya podido conocer a alguien así.
También me gustaría hacer mención de la tía de David, la cual llena muy bien el vacío que han dejado sus padres. Se vuelca por entero en la vida de su sobrino, siempre para ayudar, sin obligarle nunca a nada, ni exigir algo a cambio.
Una cosa que me ha chocado un poco es que Dickens se niega a dejar ningún hilo suelto, de ahí que vuelvan a aparecer hacia el final de la novela casi todos los personajes, incluso aquellos que despempeñaron un papel importante en su infancia. Y les otorta un justo final, bueno para los que han sabido merecerlo y malo para quienes han perjudicado y destrozado la vida de otros.
En cuanto a Ham y Steeforth, el primero es un héroe y el segundo no deja de ser también uno de los modelos de David, sobre todo en su infancia. El problema de Steeforth es que ha sido siempre un niño mimado, admirado y querido por todos; y Emilita es un antojo más. Le importa vivir su vida, sin atender al daño que puede estar haciendo a otros. Me ha gustado el final que ha dado Dickens a estos dos personajes, pues vuelven a encontrarse en el último momento. Parece que todo obedece a una justicia divina: Ham ya no valoraba en nada la vida y acaba como un héroe; mientras que Steeforth es preciso que no siga causando más sufrimiento, ha perdido su lugar.

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