Me gustó mucho, aunque me esperaba más debido a las expectativas creadas por quienes me lo recomendaron.
Reconozco que es una muy buena novela, en cuanto que nos acerca a una realidad a la que no gusta ver a la cara. Y el modo como describe a los enfermos, con todos sus suplicios me ha parecido brillante.
Me ha impactado la descripción física de la mujer percha y la cíclope. Ha sido lo que más me ha conmovido de la novela. Y coincido en todo punto con la interpretación que da el autor: los enfermos psíquicos son una prueba de que la naturaleza no es perfecta, tiene sus fallos y ¡pobre de aquéllos en los que por azar ha recaído esa suerte!
Tampoco es muy fácil en ocasiones discernir si estamos ante una persona sana o una persona enferma, y esto es precisamente lo que sucede con Alice Gould. Mi conclusión es que estamos ante una persona enferma, lo que no quita que sea muy inteligente. Como defensa ante el yo consciente construye su paranoia detectivesca, y lo hace su inconsciente, de ahí que ella llegue a enfrentarse a la duda de si está o no realmente enferma. En cuanto a la causa de su enfermedad psíquica, la raíz puede estar en el tipo de vida que le daba su marido. No quiere enfrentarse de modo directo con la verdad y busca siempre interpretaciones ficticias, y la prueba es que no era capaz de ver las malas intenciones de su marido, aunque él no le ocultase nada.
Mi personaje favorito, después de la protagonista, ha sido el Dr. Arellano: llega a enamorarse de su paciente. Y confieso que he tenido la esperanza de que acabase casándose con Alicia, haciéndola olvidar a su exmarido y logrando que se curase. Tiene que haber esperanza para muchos de estos enfermos. Pero la novela deja el desenlace del caso de Alice Gould en el aire. Quizás haya sido esta la pega por la cual no le doy el 10.
Yo no me he divertido con la novela. Me entristece mucho ver sufrir a los demás, incluso aunque se den situaciones cómicas. ¡Y pensar que no se describen realidades ficticias, sino que existe gente que está pasando por situaciones así! ¡Y qué dignas de admiración son las personas que dedican toda su vida a cuidar de estos enfermos! Para eso hay que valer.
Me parece una novela muy recomendable ya sólo por el hecho de ayudar a sensibilizarnos con una realidad que no debemos ignorar.
Reconozco que es una muy buena novela, en cuanto que nos acerca a una realidad a la que no gusta ver a la cara. Y el modo como describe a los enfermos, con todos sus suplicios me ha parecido brillante.
Me ha impactado la descripción física de la mujer percha y la cíclope. Ha sido lo que más me ha conmovido de la novela. Y coincido en todo punto con la interpretación que da el autor: los enfermos psíquicos son una prueba de que la naturaleza no es perfecta, tiene sus fallos y ¡pobre de aquéllos en los que por azar ha recaído esa suerte!
Tampoco es muy fácil en ocasiones discernir si estamos ante una persona sana o una persona enferma, y esto es precisamente lo que sucede con Alice Gould. Mi conclusión es que estamos ante una persona enferma, lo que no quita que sea muy inteligente. Como defensa ante el yo consciente construye su paranoia detectivesca, y lo hace su inconsciente, de ahí que ella llegue a enfrentarse a la duda de si está o no realmente enferma. En cuanto a la causa de su enfermedad psíquica, la raíz puede estar en el tipo de vida que le daba su marido. No quiere enfrentarse de modo directo con la verdad y busca siempre interpretaciones ficticias, y la prueba es que no era capaz de ver las malas intenciones de su marido, aunque él no le ocultase nada.
Mi personaje favorito, después de la protagonista, ha sido el Dr. Arellano: llega a enamorarse de su paciente. Y confieso que he tenido la esperanza de que acabase casándose con Alicia, haciéndola olvidar a su exmarido y logrando que se curase. Tiene que haber esperanza para muchos de estos enfermos. Pero la novela deja el desenlace del caso de Alice Gould en el aire. Quizás haya sido esta la pega por la cual no le doy el 10.
Yo no me he divertido con la novela. Me entristece mucho ver sufrir a los demás, incluso aunque se den situaciones cómicas. ¡Y pensar que no se describen realidades ficticias, sino que existe gente que está pasando por situaciones así! ¡Y qué dignas de admiración son las personas que dedican toda su vida a cuidar de estos enfermos! Para eso hay que valer.
Me parece una novela muy recomendable ya sólo por el hecho de ayudar a sensibilizarnos con una realidad que no debemos ignorar.

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