Siguiendo con mi fascinación por Sándor Márai, he probadocon su autobiografía. Me ha gustado, sin alcanzar el nivel de "El último encuentro".
Dos cosas me han gustado especialmente de esta novela: la primera es el modo como busca las raíces de su propia historia vital en el modo de ser de sus parientes más próximos. "La "personalidad", lo que tú mismo te añades, es una nimiedad en comparación con la herencia que los muertos te dejan." Confieso que ha despertado en mí la necesidad de buscar esas raíces, porque es cierto que mucho de lo que yo soy, animaba también el espíritu de mis padres y abuelos. Pero, los rasgos de carácter que recibimos por nuestro temperamento o que son fruto de un aprendizaje en contacto con esas personas, dan como resultado una combinación diferente en nosostros. Es como si tuviésemos distintos niveles de conducta, heredados o transmitidos, y nosotros mismos, debido a la confluencia de determinadas circunstancias con ciertas tendencias y gustos propios, fuésemos trazando nuestro camino. Para conocernos a nosotros mismos, es interesante investigar nuestras raíces, pero nuestra historia vital va más allá.
Otro aspecto que me ha impresionado de Márai es su capacidad para tomar distancia respecto de su vida, para hablarnos de cosas tan íntimas como sus motivos, sus defectos, su visión del mundo y de la burguesía europea, de la que forma parte... Confiesa ser una persona infiel, tanto en lo público como en lo privado: un cosmopilita que ha vivido en muchas ciudades europeas, sin pertenecer propiamente a ninguna de ellas; y un hombre que se ha enamorado y dejado seducir por muchas mujeres, sin haber alcanzado una plenitud duradera con ninguna de ellas (a pesar de haber estado casado).
Seguiré leyendo cosas de Sándor Márai, mi gran descubrimiento de este año.
Dos cosas me han gustado especialmente de esta novela: la primera es el modo como busca las raíces de su propia historia vital en el modo de ser de sus parientes más próximos. "La "personalidad", lo que tú mismo te añades, es una nimiedad en comparación con la herencia que los muertos te dejan." Confieso que ha despertado en mí la necesidad de buscar esas raíces, porque es cierto que mucho de lo que yo soy, animaba también el espíritu de mis padres y abuelos. Pero, los rasgos de carácter que recibimos por nuestro temperamento o que son fruto de un aprendizaje en contacto con esas personas, dan como resultado una combinación diferente en nosostros. Es como si tuviésemos distintos niveles de conducta, heredados o transmitidos, y nosotros mismos, debido a la confluencia de determinadas circunstancias con ciertas tendencias y gustos propios, fuésemos trazando nuestro camino. Para conocernos a nosotros mismos, es interesante investigar nuestras raíces, pero nuestra historia vital va más allá.
Otro aspecto que me ha impresionado de Márai es su capacidad para tomar distancia respecto de su vida, para hablarnos de cosas tan íntimas como sus motivos, sus defectos, su visión del mundo y de la burguesía europea, de la que forma parte... Confiesa ser una persona infiel, tanto en lo público como en lo privado: un cosmopilita que ha vivido en muchas ciudades europeas, sin pertenecer propiamente a ninguna de ellas; y un hombre que se ha enamorado y dejado seducir por muchas mujeres, sin haber alcanzado una plenitud duradera con ninguna de ellas (a pesar de haber estado casado).
Seguiré leyendo cosas de Sándor Márai, mi gran descubrimiento de este año.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada